Miércoles 18 de Abril de 2012
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Escrito por Alexandra Cárdenas   
Martes 25 de Enero de 2011 19:24

Guitarra Joe Satriani

Con un Glossary Link acorde grave Glossary Link sostenido y luces bajas, el público que esperaba a Joe Satriani la noche del 23 de enero en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México, comprendió que su héroe estaba a punto de salir al escenario. Gritos y chiflidos expectantes fueron el incentivo perfecto para que este hombre de 54 años tomara su guitarra y clavara en el corazón de su audiencia sus legendarios sonidos.


Promocionando su más reciente álbum "Black Swans and Wormhole Wizards" (2010), el catorceavo de su historia discográfica, Satriani desplegó su gran técnica y musicalidad en un concierto lleno de virtuosismo en el que incluyó varios de sus clásicos, como Ice 9, Always with me, always with you y Flying in a Blue Dream. Pero el objetivo del concierto era dar a conocer su nuevo material, con canciones como Premonition, Wind in the Trees y Dream Song, la cual confesó al público, le llegó en un sueño.

Y como en un sueño los asistentes a este gran concierto pudimos difrutar del característico sonido de Joe Satriani, de su gran leyenda, de sus lentes negros, su cabeza calva, sus dedos voladores, sus particulares melodías y sus canciones con un sello tan personal que jamás podrían ser confundidas.

Con una escenografía sencilla que constaba sólo de los instrumentos de la banda, tres pantallas en el fondo y un set de iluminación que se compaginó perfectamente con la música, los cinco intérpretes conformaron un ensamble que entregó sus canciones de forma poderosa y directa.

Los cuatro acompañantes de Satriani: el tecladista Mike Keneally, el bajista Allen Whitman, el guitarrista rítmico Galen Henson y el baterista Jeff Campitelli demostraron no sólo su gran capacidad, sino el temple que se requiere para tocar al lado de semejante figura. Y es que Satriani debe ser intimidante para cualquier músico que esté en el escenario con él. Esto quedó claro durante este show, en el que Satriani casi no dió espacios de conversación con su banda.

Una de mis grandes expectativas al asistir por primera vez a un concierto en vivo de Satriani era ver qué cosas diferentes podría encontrar a sus grabaciones, qué interacciones con otros músicos podría descubrir, y me encontré con un Satriani cerrado a la colaboración con sus músicos, que asumieron durante todo el concierto un papel de soporte y que durante muy cortos momentos tuvieron la posibilidad de mostrar su capacidad.

Que quede claro, no digo que el concierto no fue disfrutable a pesar de esto, por que ver a Joe Satriani a unos metros de ti tocando sus canciones y haciendo gala de su poder virtuosístico dominando variadas técnicas que van desde el tapping a dos manos hasta tocar con los dientes, pasando por su elegante uso del armonizador, del wah-wah, y su increíble Glossary Link fraseo, articulación y expresión, es una experiencia única.



Sin embargo, como músico, me quedé con ganas de ver a todos los intérpretes conviviendo musicalmente, a Satriani sintiéndose retado por sus compañeros, a una guitarra más fresca y más dispuesta a la experimentación, a la improvisación. Por momentos sentí que lo que estaba presenciando era un producto demasiado empaquetado, un virtuosismo rayando en lo circense que dejaba a la música de lado por el mero entretenimiento. Y vaya que como público fuimos entretenidos a más no poder, pero como guitarrista me pregunto y les pregunto a ustedes: ¿hasta qué punto el virtuosismo puede ser la excusa? ¿hasta qué punto los efectos ya sean de imagen, o tecnológicos, o melódicos, o de velocidad, o de volumen deben reemplazar el mensaje musical? ¿hasta qué punto el hecho de saberse intocable debe evitar que un músico se arriesgue?

Todas esas preguntas surgieron en mi mente mientras veía a Satriani a unos metros de mi. Uno de mis sueños desde que conocí su música siendo estudiante de guitarra a los 16 años, cuando conocí su álbum The Extremist. Desde entonces Joe Satriani se volvió una de mis influencias, no solo guitarrísticamente, sino como compositora. Desde entonces he seguido su carrera y he disfrutado sus composiciones y su maestría interpretativa. Con todo el respeto y la admiración que siento ante una de las grandes figuras de la guitarra de nuestro tiempo, maestro de grandes guitarristas, genial creador e intérprete, comparto con ustedes la inquietud que despertó en mi este concierto, esperando su retroalimentación y esperando que despierte de igual forma preguntas en ustedes como guitarristas: ¿qué tanto el llenar de notas un espacio temporal te hace mejor músico?



Mi respuesta a esta inquietud es la que he venido intuyendo en todos mis años de carrera musical: menos es más. Honestamente, hubo momentos durante el concierto en que me hubiera gustado que Satriani hubiera dejado de tocar para, por un lado, poder escuchar a los demás músicos, que eran notablemente buenos, y por otro lado para descansar mis oídos de su discurso que tuvo pocas variaciones. Pienso que el ego musical de Satriani, de ser menos grande -y cuya prueba fue su extraña e incómoda coronación por parte de un grupo de bailarines disfrazados como alienígenas al finalizar el concierto- permitiría a su música gozar de mayor poder, permitiría a sus escuchas disfrutar mucho más todas sus técnicas y su discurso.

Sin embargo, y volviendo a lo que gocé enormemente del concierto, fue un agasajo ver a este maestro entregarse en el escenario, hablando con su público mexicano y desgarrando sus guitarras Ibañez JS1200 y JS2400 que pudieron ser perfectamente disfrutadas gracias al buen sonido del Teatro Metropolitan. Aunque el Glossary Link bajo se perdía por momentos, y era obvio que la mezcla daba prioridad a la guitarra líder, debo decir que el audio fue de muy buena calidad y fue notorio que el trabajo de todos los involucrados dio muy buenos frutos. Fue un concierto impecable en muchos niveles, que dejó al público feliz y con ganas de más, de mucho más que sabemos que este gran músico tiene aún por dar.

No se pierdan a Joe Satriani con su banda Chickenfoot acá: http://chickenfoot.us lo cual nos da una visión diferente de este gran músico en una faceta más colaborativa e increíblemente cool!

Y si no tienen su último álbum, acá pueden escuchar en soundcloud uno de sus tracks: http://www.guitarnoize.com/blog/comments/new-joe-satriani-track-light-years-away

 

Setlist para el 23 de enero de 2011 en el Teatro Metropolitan:

1. Ice 9 (Surfing with the Alien, 1987)

2. Hordes of Locust (Not of This Earth, 1986)

3. Flying in a Blue Dream (Flying in a Blue Dream, 1989)

4. Light Years Away (Black Swans and Wormhole Wizards, 2010)

5. Memories (Not of This Earth, 1986)

6. War (The Extremist, 1992)

7. Premonition (Black Swans and Wormhole Wizards, 2010)

8. Satch Boogie (Surfing with the Alien, 1987)

9. Crystal Planet (Crystal Planet, 1998)

10. The Mytstical Potato Head Groove Thing (Flying in a Blue Dream, 1989)

11. Dream Song (Black Swans and Wormhole Wizards, 2010)

12. God is Crying (Black Swans and Wormhole Wizards, 2010)

13. Andalusia (Professor Satchafunkilus and the Musterion of Rock, 2008)

14. Littleworth Lane (Black Swans and Wormhole Wizards, 2010)

15. Why (The Extremist, 1992)

16. Wind in the trees (Black Swans and Wormhole Wizards, 2010)

17. Always with me, always with you (Surfing with the Alien, 1987)

18. Big Bad Moon (Flying in a Blue Dream, 1989)


Encore:

19. Crowd Chant (Super Colossal, 2006)

20. Summer Song (The Extremist, 1992)



Alexandra Cárdenas
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Compositora, nacida en Bogotá, Colombia en 1976.
Vive en el D.F. desde el 2001. Su trabajo como creadora se enfoca a la experimentación con electrónica en vivo y a la improvisación con guitarra eléctrica y laptop. www.myspace.com/tiemposdelruido

 

Última actualización el Miércoles 20 de Julio de 2011 17:04
 

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